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Heródoto, padre de la historiografía, dedicó su vida a registrar de la manera más fidedigna posible todos aquellos eventos relevantes de su pasado y presente. En una época tan remota,como el siglo V antes de Cristo, tal recopilación de información se conseguía por medio del diálogo y el viaje continuo. Heródoto cruzó centenares de kilómetros, sin carreteras, en condiciones pésimas, a través de una gran cantidad de culturas y leyes. En una época en la que, según nos han vendido, la vida no tenía ningún valor.

No creo que el nivel de criminalidad de aquella época fuera tan alto como para que podamos considerar que, el hecho de que Heródoto sobreviviera a todos sus viajes, sea un caso de pura suerte.  La bondad humana ha estado siempre más presente que la violencia indiscriminada. Heródoto se encontró con puertas abiertas, chimeneas encendidas y raciones compartidas. En varios libros me he encontrado con la explicación a la financiación de dichos viajes, especulan con la posibilidad de que contara las historias que había ido acumulando a cambio de alimentos, transporte o algo de dinero. Se sabe muy poco aquel antiquísimo viajante, así que relleno los vacíos en su biografía con imaginación.

Ignatius Reilly

Ignatius Reilly

Imagino que, con los años, fue adquiriendo una experiencia continua hasta convertirse en un gran orador, sabiendo qué historias podrían interesar más a sus oyentes para así conseguir mejores alimentos y viajes más largos. Aunque es posible que prefiriera comer con aquellos que siempre cuentan las mejores historias, evitando alejarse del pueblo raso y de su capacidad de ejercer como memoria de la humanidad.

Usar el nombre de Heródoto en este blog sólo significa que yo trataré de buscar sentido a las historias que recibo, pero con sólo un 3% de la intensidad del historiador. Formo parte de la generación más perezosa de todas.

Me preguntaré lo que no consiga resolver por mí mismo, sólo quiero terminar con la capacidad de comprender más enigmas de los que me rodean. Cuestiones como, ¿por qué los sindicados apestan cada vez más?¿Es el señor Wert tan mala persona como lo pintan? ¿El simple hecho de que tengamos un papa popular, hará que la humanidad olvide casi dos milenios de criminalidad eclesiástica? Para ello utilizaré el método de investigación más rastrero que conozco: la búsqueda en Google. Intentaré sacar información de otro tipo de medios, los libros tradicionales serán mi mayor vicio, y los videos de youtube, mi entretenimiento que, poco a poco, se acerca peligrosamente al nivel de vicio.

Así que, más que compararme con Heródoto, debería utilizar nombres como Ignatius J. Reilly, un gordo y perezoso recaudador de información innecesaria, con una prosa confusa pero hermosa.

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