Daniel Domscheit-Berg es -según él-, uno de los más importantes colaboradores de la web de filtraciones Wikileaks. En su libro, Dentro de Wikileaks, asegura que una de las razones por las que decidió abandonar Wikileaks fue el chasco que se llevó al comprobar que el populacho siempre sentirá más atracción por el morbo y la simplicidad, que por la información que nos haga reflexionar en profundidad, pataleando en los cimientos que sostienen toda nuestra idología. 

http://www.htzcomic.com/2013/10/02/snowden-again/

HTZ (link en la foto)

Esta viñeta ilustra perfectamente un concepto que lleva tiempo calentándome la cabeza: la impasibilidad de las masas y su necesidad de ser manipuladas.

A diario presenciamos decenas de ejemplos sobre el tipo de injusticias a las que nuestros personajes de ficción favoritos hacen frente a diario. Contemplamos impasibles cómo esos malos de película se salen con la suya casi siempre.

Algo tan importante como que Estados Unidos esté espiando, sin ningún lugar a dudas, al resto del planeta debería de derrocar gobiernos e iniciar encarnizadas disputas diplomáticas. El hecho de que utilicen drones para bombardear una ciudad pakistaní elegida al azar, tampoco parece indignar lo suficiente al resto del planeta. Lo único que alienta los levantamientos populares, por lo visto, son gilipolleces como diferencias étnicas, religiosas o, simplemente, la mala aprendida.

 

Daniel Domscheit-Berg y el tío del pelo blanco

Daniel Domscheit-Berg y el tío del pelo blanco

Daniel Domscheit-Berg, en su libro dentro de Wikileaks, explica de una forma técnica y creíble, el funcionamiento de la web de filtraciones. Al describir cómo procesaban la información que recibían de las fuentes anónimas, menciona que una de sus prioridades era la protección de las fuentes y aquellos implicados que no eran relevantes para el entendimiento de dicha información, la honradez de su censura sólo la conocerán ellos, no tengo información para juzgarles. Revisaban la documentación, censuraban la información sensible y lo publicaban para que el mundo pudiera analizar la información y tomar las medidas oportunas. El problema es que al mundo le apetecía bien poco estudiar dicha información, y Wikileaks tampoco disponía de medios para cribar la información que iban recibiendo.

wall103Más tarde, cuando tuvieron que recurrir a varios medios de comunicación tradicionales para analizar la información que recibían en Wikileaks, lo hicieron con la intención de que (siempre según el propio Daniel) un grupo de expertos periodistas seleccionados por los más importantes periódicos, pudiera dar a conocer dicha información al público en general de una forma más estudiada y profesional. Sin avasallar al público con millones de datos irrelevantes y confusos, yendo al grano, centrándose en lo que la sociedad realmente necesitaba conocer para tomar una decisión una vez conocido el erróneo comportamiento de sus gobiernos.

Se publicaron atrocidades que llegaron a conmocionar al mundo durante una temporada. Uno de los videos que más repercusión tuvo fue uno llamado daño colateral y a muchos nos hizo pensar que, por fin, el mundo iba a levantarse en contra los tiranos que permitían este tipo de salvajadas. Pero todo se normalizó, la gente perdió interés y Bradley Manning fue condenado a una barbaridad de años por haber denunciado aquello que absolutamente todos entendimos como un delito flagrante. Daniel Domscheit-Berg se fijó en ese comportamiento y explicó: “Hay que concentrarse en los temas y contenidos realmente importantes, así como no dejarse confundir por los reportajes a todo color y los titulares altisonantes”. Una labor difícil cuando se trata de desviar la atención de lo que realmente le agrada a la gente: el pan y el circo.

Los periodistas analizaron la información y condensaron las noticias importantes. Pero el pueblo no quería oír hablar de derechos humanos, asesinatos selectivos o espionaje a nivel mundial. La sociedad quería turrón, así que los medios les proporcionaron turrón del bueno.

 Necesitamos delegar la toma de decisiones importantes en políticos o jefes que aprovechan dicha pereza para enriquecerse, ya estamos demasiado ocupados con el ocio o resolver los problemas que nos va creando el capitalismo día a día, necesitando alimentar nuestro mono consumista amaestrado. También cedemos nuestra capacidad de crítica y de reflexión intensa a un número limitado –pues no disponemos de tiempo infinito para establecer nuestros propios veredictos- de opinadotes interesados que se limitan a simplificar la información problemas para que el usuario de información no se sienta avasallado con tanto dato, desgranando la complejidad de los asuntos,  dejándolos en un cascarón de tópicos e irracionalidades del tipo “si eres independentista eres un rojo piojoso y si estás en contra de la independencia eres un facha redomado”.

 

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