El 8 de noviembre de 1948, Juan Carlos de Borbón llegó a España. Las malas lenguas dicen que se trataba de una estrategia de Alfonso XIII para asegurar la continuidad de la monarquía, en manos de la casa de Borbón, una vez muriera Franco. El dictador acogió a Juan Carlos y le educó como sucesor.

Y esto, está documentadísimo:

 

Al que no le haya venido la palabra infrahumano a la cabeza, que tire la primera piedra.

Al que no le haya venido la palabra infrahumano
a la cabeza, que tire la primera piedra.

El 22 de noviembre de 1975, dos días después de la muerte de Franco, Juan Carlos fue proclamado rey de España, a lo que luego siguió la parafernalia cristiana rancia e incomprensible como la misa del espíritu santo. Si le echáis un vistazo a dicha misa, compartiréis mi teoría sobre los ritualistas, religiosos o no, que en realidad son gente con un trastorno obsesivo-compulsivo, tan ofuscada en plegar la servilleta con la que limpian el cáliz de una forma intachable que no se detiene a recapacitar sobre el significado de esos actos repetitivos y vacíos.


Supongo que Juan Carlos I sólo sentía atracción hacia la corona para beneficiarse de las comodidades y las riquezas que venían con el cargo. Puede que esté equivocado y que se trate de uno de los pocos hombres intachables que ha pisado este planeta, aunque también es posible que, simplemente, sea tonto del culo, sólo hay que ver a su abuelo… de ahí no podía salir nada bueno. 

Gracias a las dinastías, la ciencia ha podido desarrollar interesantísimas teorías acerca de la depresión endogámica, que podría describirse brevemente como la escasez de vigor, viabilidad genética y fecundidad, en un individuo fruto del acoplamiento de progenitores estrechamente relacionados.

 

Definiremos este rostro como "bobalicón"

Definiremos este rostro como “bobalicón”

La pereza, innata en el ser humano, acrecentada por la debilidad y tontería típica de los hijos del incesto, hicieron que el rey Juan Carlos I accediera a delegar parte de sus responsabilidades a una gran variedad de tontacos que revoloteaban alrededor del monarca, esperando saquear disimuladamente las arcas públicas. La transición no nos importa, tampoco la posibilidad de que el golpe de estado sólo fuera una campaña de lavado de cara monárquica y gubernamental, aquí la única pregunta que importa es ésta: ¿Cómo se puede ser tan gilipollas y perezoso como para renunciar a la posibilidad de colaborar para crear un país más justo a cambio de una jubilación anticipada? Ya sabemos que es muy difícil encontrar a dirigentes consecuentes y trabajadores en el mundo, y menos si sus cargos son vitalicios y hereditarios. El pueblo debería decretar obligatorio escupir en la cara de alguien como el rey, un ahijado de Franco que comprendió que asumiendo un papel meramente simbólico le sobraba. Para que él y todos los suyos vivieran de una forma holgada durante las próximas generaciones, a costa de impuestos, constituciones redactadas con prisas y un populacho complaciente y abotargado.

 No hay nada peor que alguien muy inferior a la media, en todos los aspectos, ocupando una posición relevante en la sociedad, sin ningún merecimiento, que, aún habiendo recibido una formación exquisita, en lugar de dedicar su tiempo libre al estudio y la erudición, invierte su vida en cazar elefantes, follar con vedettes y hacer la vista gorda ante la corrupción que pudre este país.


Terminaré dejándoos aquí el documental que todos habréis visto ya, porque sois tan listos, jodidos… que sois unos listos. Este es el vídeo que incita a pensar este tipo de chorradas.

 

 

 

 

 

 

 

 

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